martes, 10 de noviembre de 2009

Un día normal

A las 5.30 suena el despertador: Uf¡¡ otro día, me encuentro cansado ya de la semana y de madrugar, desayuno y al camión camino de la agencia, por cierto hay una luna preciosa; algo mas de una hora y unos 100 km después llego a la agencia y como siempre toca hacer filigranas para poder encontrar muelle para cargar; mientras espero a que quede algún muelle libre miro el papeleo del día, confirmado parece que va a ser el día internacional de los marrones, tengo un par de pueblos raros (Pozancos y Utande), raros porque normalmente me tengo que salir un poco del grueso de la ruta, y aparte tengo un sitio con horario a partir de las 15.30 en un rincón de la ruta;consigo ponerme en el muelle y, como siempre, cargar a toda prisa para que se ponga otro compañero. Cojo la pistola de las recogidas y el día sigue mejorando tengo que ir a unas instalaciones de perforacion de una empresa de gas que me pilla rematadamente mal. Bueno empezaremos por el principio y una nota detrás de otra y ya veremos donde y como llegamos.
Salgo y compruebo que ya no es fiesta en Madrid un buen montón de coches por la M-50 para variar, después de hora y pico de camino comienzo a repartir y llegadas las 12 con los tiempos muy justos llego a Utande y me encuentro con esta casa:





Increible como resalta en el conjunto del pueblo, no tengo mucho tiempo para detenerme y apenas saco un par de fotos a correr otra vez (la casa ya la había visto mas veces), después de pasar por el castillo de Jadraque y hacer el reparto aquí voy malamente de hora para llegar a Sigüenza antes de las 2 para encontrar las tiendas abiertas, otra vez a correr, por cierto hace un día preciso con claroscuros de nubes y sin demasiado frio ni calor. Consigo llegar antes de que cierren las tiendas y ya está me toca esperar hasta las 15.30 y que hacer, aparco al lado de la catedral y me digo que vamos de turismo, entro en la catedral y...
¿Alguna vez habeis estado en una catedral sin que hubiera nadie mas que tú en el interior?
El silencio se puede tocar y se puede apreciar, mas aún la altura y magneficiencia de sus arcos y sus bovedas. Eso sí acurrucados en un rincón estaban lo jodios daimones esperando a ver que les podía caer, por suerte estaba preparado y en esta ocasión se quedaron sin comer.
Bueno llega la hora de hacer la última entrega del día y vuelta para terminar el día haciendo el papeleo y regresando a casa, una vez en casa lo mejor: un beso y una enorme sonrisa del pequeñajo, un gruñido de mi querida hija y un beso de mi esposa.
Como se ve soy un privilegiado por muchas razones.

8 comentarios:

toñi dijo...

me alegro que pienses que eres un privilegiado, espero que de verdad lo creas y no solo que lo pienses.
Ya sabemos que pasas un dia largo y duro de trabajo, pero yo se que nunca te a asustado eso(por eso te quiero mas)y que los demas en nuestra medida tenemos lo nuestro, pero creo que hablo por todos nosotros, que estamos deseando verte en casa, aunque a veces el recibimiento no sea el que esperas o mereces.
Cuando aparezcan esos daimones acuerdate de lo que tienes en casa esperandote y mandalos a la mierda.
Un beso y un te quiero.

Laura dijo...

Tampoco está tan mal el día ;-)
Una frase contra los daimones "hakuna matata!!"
Besos.

Ana dijo...

jope,pues valla un estrés de dia que movidito desde las 5 de la mañana ;)
hasta en la catedral están los daimones?valla te persiguen a todas partes.
esque todo el dia fuera uno está deseando de volver a casa tener un recibimiento caluroso y olvidarse un poco del trabajo y los que estamos dentro de casa estamos deseando de que volvais y tambien apreciar nuestro trabajo y un beso cariñoso(verdad Toñi?)

Flores dijo...

Quería dar impresión de estrés, de lío y de un poco improvisado que al fin y al cabo es por lo que me pagan y teneis razón no están tan mal los días despues de unos, mas o menos, 500 km.

Elena, la meiga murciana dijo...

La verdad es que lo has bordao, si lo que querias dar es impresion de estres lo has conseguido, pero tambien has dado la clave, es por lo que te pagan. (Preparate que voy a divagar yo tambien un poquito). Hace algun tiempo comprendi que solo unos pocos, poquitos privilegiados, entre los que no me incluyo, disfrutan con su trabajo. Para mi el trabajo es un mero medio de conseguir lo que realmente quiero. Pues eso, tu dia a dia, tal y como lo presentas puede ser un estres, pero hay que ver la de sitios maravillosos que estas descubriendo, y como tu dices, al fin y al cabo, te pagan. Y luego vienen los maravillosos fines de semana, que en otro tiempo no se disfrutaban, en los que llega tu momento, el tuyo con tu familia. Bueno, besitos, y no me digas que no he divagado, que cuando me pongo me pongo. Repito, Besitos, bueno no, besazos.

Mayte dijo...

¡Qué casualidad! Nunca había oído los nombres de los dos pueblos que mencionas al principio de tu entrada y de pronto, esta semana, me encuentro catalogando un libro de una colombiana que decide venirse a vivir a España, y para ello compra un molino en ruínas para transformarlo en "alojamiento rural". ¿Adivinas dónde está ese molino? ¡EN UTANDE! (Yo, ni idea de qué pueblo era ése; y ahora entro a leerte un rato y me encuentro el nombrecito...). Casualidades que tiene la vida...
¿Viste si había molinos junto al río?

Mayte dijo...

¡Qué cabeza! Se me olvidó poneros el título del libro: "Llueven ranas en La Mancha", y la autora es Juana Samper Ospina. (Aún no lo he leído).

Flores dijo...

Claro que lo he visto, incluso estube dentro cuando lo estaban reformando, no sé si han terminado de arreglarlo, por fuera pintaba bonito.
Habrá que leer el libro guardamelo para el martes.

Saludos