jueves, 6 de abril de 2017

Un día



El sol le daba en la cara y abrió los ojos…¿Dónde estaba?, en un primer momento se sintió desorientado pero poco a poco fue recordando el parque donde llegó ayer cuando ya había anochecido. El despertar era el peor momento del día, era cuando tenía que encontrar una razón para levantarse y algunas veces simplemente se levantaba porque sus huesos le dolían demasiado. Unos arbustos le dan un poco de intimidad para hacer lo mismo que todo el mundo cuando se levanta… joder nunca se acostumbrará a esto. Saca un viejo espejo, pequeño, e intenta colocarse un poco el pelo, pero ni un poco de agua puede arreglarlo, Dios como echaba de menos una ducha caliente.

Decide alejarse todavía más del centro de la ciudad hay demasiada gente, demasiadas mafias, demasiados peligros. Cansado de cargar su mochila se sienta en un banco en una calle grande, no ha mirado el nombre ni le importa, solo es una calle con un banco. Saca su pequeño cartel donde pone: Algo de ayuda para comer” y se dispone a esperar… La mañana va pasando y nadie se detiene, nadie le ayuda, nadie le habla, nadie le mira, nadie le ve…

Escucha ruidos a su espalda, un camión ha aparcado y empieza a bajar cosas, varios viajes haciendo ruido. La gente sigue pasando sin verlo.

No recuerda cómo empezó todo esto, tampoco quiere recordarlo, solo sabe que perdió su trabajo y a su esposa y sus hijos, durante un tiempo se enterró en la bebida queriendo olvidar pero ahora ya no podía permitírselo y solo intentaba sobrevivir e ir comiendo algo todos los días. El tiempo pasa y el solo se mira los pies, como si no hubiera nada más, como si no tuviera derecho a mirar nada más.




El camión vuelve a hacer ruido… Una mano le toca el hombro:

-Hola toma para que comas algo.

Le da cinco euros y le mira a la cara, le mira a los ojos y ve comprensión y tristeza. Le vuelve a tocar el hombro y le dice:

-Animo.

Le mirar mientras se marcha y piensa que hoy se comprará una barra de pan tierno y se la comerá enterita, hoy tiene cinco euros y puede permitírselo. Vuelve a mirar cómo se marcha el desconocido y solo puede susurrar: Thanks


"Cuantas veces serás lo único bueno que le pase a alguien durante el día y ni te enteras..."

3 comentarios:

El tejón dijo...

Es tremendo, está pasando, lo vemos todos los días y pasamos de largo, bueno no siempre... cuando das marcha atrás y dejas unas monedas sabes que tampoco es la solución.
Un abrazo.

Juan Carlos dijo...

Se queda el corazón encogido por la tristeza que desprende la historia y porque es una situación tan real que se dio y se está dando que aún duele más. Y la foto la ilustra perfectamente.
Salu2

Moni Revuelta dijo...

Esta es la realidad. La Realidad con mayúscula que espera agazapada en una esquina. Que podríamos ser cualquiera de nosotros. Y esta es la realidad que evitamos y evadimos con todo lo que hacemos en la realidad paralela de los "mundos felices" que buscamos.
Se te echaba de menos, una entrada triste, pero también brillante, al menos por esa mano en el hombro
Un abrazo fuerte Flores