martes, 27 de septiembre de 2016

El día perfecto

Recuerdo que, ayer, cuando estaba en el mejor momento del día ese en que estás en la cama y te vas quedando dormido y tu mente se vacía de pensamientos y surgen las verdades de “verdad”,  recuerdo pensar: “hoy he tenido el día perfecto”.
Tengo que reconocer que ese pensamiento me desveló un momento y me hizo pensar que no recordaba nada especial que me hubiera hecho pensar que ese día había sido especial.


Hoy nada más levantarme he pensado que iba a poner atención en todo momento a lo que me pasaba. He ido a trabajar y, reconozco, que me encanta conducir de noche cuando se empieza a entrever las primeras luces del alba. Me gusta como empiezo a moverme y a hilvanar el trabajo. Me he fijado en que, por las mañanas por Madrid, todo el mundo va por la calle como pollo sin cabeza, con los cascos puestos mirando al suelo y apenas mirando a los lados cuando tienen que cruzar una calle. Por supuesto que el trabajo ha tenido momentos más intensos y momentos más tranquilos, incluso ha tenido un plus de unos 200km porque alguien ha decidido que así evitaba algún problema, tengo que reconocer que hoy en el trabajo me he “ocupado” del trabajo y me enfrentado a los problemas uno por uno, buscándole su gracia e intentando encontrar sus soluciones.
He llegado a casa y me apetecía llegar y reencontrarme con los míos, he podido hablar con ellos y me he sorprendido prestándoles atención e intentando comprenderles. He dado un paseo con mi esposa y he sido plenamente consciente de que la llevaba a mi lado y de lo que yo siento por ella.
Ahora estoy frente al ordenador, escuchando melenudos dando voces, soy consciente del rasgueo de la guitarra, del machaqueo del tambor y del sonido del bajo todo ello debajo de la profunda  voz del cantante.
Soy consciente de que estoy haciendo algo de lo que más me gusta que es trasladar mis pensamientos a un papel.

Soy consciente de que hoy es, todavía, un día perfecto y hoy no me lo he perdido.

4 comentarios:

Moni Revuelta dijo...

Excelente texto narrado con el corazón y con la pluma muy bien afinada, que no es fácil que concuerden, o no tanto como pueda parecer.
Me encantó Flores; voy a tomar tu ejemplo:)
Un abrazo

Holden dijo...

'El día que yo fui feliz nadie tocaba el violín, y como nadie me avisó no me di cuenta y me dormí'. Algo así decía una vieja canción, que creo que va que ni pintada con tu texto :)

J. Eduardo V. G. dijo...

La vida es eso que pasa mientras miramos a otro sitio...hoy tu ibas con ella...saludos

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Sí, a veces es gratificante meditar sobre lo que hacemos sin pensar, sobre los actos cotidianos a los que no damos importancia.
Un saludo.